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24 May 2017

Construye tu propio terrario

 

Seguro has visto pequeñas plantas dentro de frascos y pensaste que serían una bonita decoración para tu cocina o tu sala. Este tipo de instalaciones se llaman terrarios y son como pequeños jardines que se cultivan dentro de un recipiente. La gran ventaja de los terrarios es que reproducen las condiciones necesarias para que las plantas vivan, por lo que no requieren demasiado mantenimiento.
Hoy en Savant te mostramos cómo hacer tu propio terrario, ¡presta atenciòn!

Primero que nada, debes escoger algunas plantas que tengan características similares para que crezcan bien juntas y que no vayan a sobrepasar el tamaño de tu recipiente. Las más utilizados son los helechos, el musgo, las crasas y los cactus. Con respecto a éste, puede ser de plástico transparente o de vidrio (se verá mejor). Lo más importante es que tenga suficiente profundidad para contener las raíces.

Materiales necesarios

  • Tierra para macetero: debe ser ligera y con mucho drenaje, si puedes conseguir de la que incluye turba o musgo, mejor. Para comprobar el drenaje de la tierra,  coloca un poco en tu mano, mójala y aprieta el puño. Si la tierra es ligera, se desmoronará.
  • Piedras o gravilla: no deben pasar de los 0.5 centímetros.
  • Carbón activado: mantendrá la tierra fresca, lo necesitarás a menos que tu recipiente tenga un agujero en la parte de abajo para drenar el agua. Se consigue en cualquier tienda de jardinería.
  • Turba: retiene agua y mejora la estructura del suelo.
  • Vermiculita: es un sustrato que se mezcla con la tierra de hoja, para aportar porosidad, aireación al suelo y mejorar la retención del agua.

Construir tu terrario

  1. Lava el recipiente con agua y jabón antibacterial, enjuágalo varias veces para eliminar cualquier residuo.
  2. Para el drenaje coloca una capa de aproximadamente 2.5 centímetros de gravilla o piedras mezcladas con una buena cantidad de carbón.
  3. La segunda capa es de turba, que debe ser de aproximadamente 2 cm, esta capa además de retener humedad, separa la gravilla de la tierra y da diferentes texturas o colores al terrario.
  4. En otro recipiente mezcla la tierra de maceta con la vermiculita, en una proporción de 3:1. Agrega esta mezcla al recipiente de vidrio, sobre la turba. Esta capa debe ser de al menos 15 cm.
  5. Cava hoyos en la tierra dentro del terrario y saca las plantas de sus recipientes originales; colócalas en estos agujeros. Es importante que las hojas no toquen el vidrio para evitar el desarrollo de hongos.
  6. Por último, agrega musgo, piedras, conchas o cualquier otro elemento decorativo que resista la humedad. Además de darle un toque vistoso a tu terrario, evitarán el crecimiento de malezas.
  7. Riega hasta que las piedras de la parte de abajo estén mojadas.

 

Para mantener el terrario hay que ponerlo cerca de una ventana con iluminación natural, evitando la luz directa del sol. El riego dependerá del tipo de planta. Por lo general, necesitarás regar cada una o dos semanas. Sabrás que debes hacerlo cuando veas que la tierra o los lados están secos.

Ahora que ya sabes qué es un terrario y cómo hacer uno, ¡pon a prueba tu creatividad y crea el tuyo!

Fuente: La Bioguía

danielperez

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