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20 Jun 2017

Reto minimal: depurando tu baño


Cierra los ojos y piensa en tu baño, ¿qué es lo que ves? Aquella cremas que compraste hace meses y ya no usas, rastrillos oxidados, botellas de shampoo casi vacías, cosas varias que no sabes cómo llegaron ahí. Ahora imagina cómo sería tu baño si solo tuvieras los productos que realmente necesitas. Este espacio debería transmitir tranquilidad y ser un lugar para relajarte mientras te duchas, no un almacén. Si notas que tu cuarto de baño está saturado o se ve desordenado, ¡es hora de hacer una depuración!

 


Dejar únicamente los artículos que usas, genera un ambiente de calma y hace que el baño se vea ordenado y limpio, ¿te gustaría comprobarlo?

  1. Decídete. Elige un momento ideal para dedicarte con calma a realizar una limpia a conciencia. Considera que puede llevarte un rato, ponte ropa cómoda, sube el volúmen de la música y prepárate para lo que viene.


     

  2. Saca todo. La idea es dejar solo lo esencial, el primer paso es hacer un inventario completo. Saca absolutamente todo lo que tengas en tu baño como si fueras a mudarte.
  3. Depurando. Ve colocando en su lugar cada uno de los productos que utilizas todos los días. No te apresures, hazlo objeto por objeto: cepillo de dientes, desodorante, peine, cremas…
  4. Los tal vez. Consigue una caja para que guardes aquellos artículos que usas de vez en cuando o los que consideres que podrían hacerte falta algún día. Quizá una de esas miles de cremas que tienes por ahí.
  5. Deshazte del resto. No pierdas de vista tu objetivo: deshacerte de lo innecesario. Es importante que ese mismo día deseches todo lo que no hayas regresado al baño o guardado en la caja del tal vez. Si no lo haces, corres el riesgo de cambiar de opinión y regresar las cosas que ya habías decidido tirar. Si van a la basura, procura vaciar los envases de plástico; si crees que algo le serviría a otra persona, búscale un nuevo dueño a ese mousse que usaste una vez.
  6. Tiempo límite. Pon un plazo para decidir qué hacer con la caja del tal vez. Durante un mes, irás toma los artículos que vayas necesitando. Cuando el periodo de prueba termine, tira aquello que no sacaste de la caja.

Al final del día, no se trata de tener pocos o muchos objetos, sino de conservar los que realmente usas o te gustan. La meta es que crees una atmósfera de tranquilidad en tu cuarto de baño para que puedas relajarte sin sentirte atrapado en el desorden.

Fuente: La Vida Minimal

danielperez

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